DOMUS ÁUREA
En el año 64 d.C. un gran incendio en la zona del Circo
Máximo, alcanzó la cima del Esquilino y destruyó la mayor parte del centro de
Roma e hizo más fácil la construcción de la Domus Áurea.
Los
arquitectos de la residencia imperial adoptaron, en el pleno centro de Roma, la
tipología de una villa extraurbana, hasta el punto que la Domus, según el
historiador Tácito, siglo II d.C. provocó la estupefacción en sus
contemporáneos, no tanto por los preciosos materiales, ya presentes en el más
antiguo de los edificios, sino por la presencia de bosques, prados y lagos, el
mayor de los cuales ocupaba el valle donde se encuentra actualmente el Coliseo.
Los edificios se distribuían por una vasta zona que se extendía desde el
Palatino al cerro Oppio, sobre las laderas del Celio.