CASA DE LAS VESTALES
Las seis Vestales vivían en la
Casa
de las Vestales, reconstruida casi por entero por el emperador Septimio
Severo, después de un incendio en el año 191 d.C. como sucedió con el templo de
la diosa.
Las
Vestales recibían del Estado una exigua
dote. A ellas se les reservaban todos los honores, como el ser acompañadas por
lictores al igual que los magistrados supremos. Eran tan veneradas que los
condenados a muerte que casualmente se cruzaban con ellas el día de su ejecución
eran indultados.
Sin embargo, el castigo para las que
hubiesen dejado apagar el fuego o no hubiesen mantenido el voto de castidad era
extremo: eran enterradas vivas en un pequeño cuarto subterráneo en un lugar
llamado "Campo desalmado" fuera de las murallas, en el cerro Quirinal.